Guacamayo Azul
- ReinoAnimalia

- FiloChordata

- ClaseAves

- OrdenPsittaciformes

- FamiliaPsittacidae

- GéneroAnodorhynchus
- Nombre científico
- Anodorhynchus hyacinthinus
- Tamaño
- aproximadamente 1 m (desde la punta del pico hasta la punta de la cola)
- Envergadura promedio
- 120-140 cm
- Peso
- entre 1,3 y 1,7 kg
- Organización
- los Guacamayos Azules son aves sociales que viven en familia, bandos o grupos. Es difícil encontrarlos solos en vida libre.
Los guacamayos son los mayores representantes de la familia Psittacidae, aquella a la que también pertenecen los pericos, papagayos y afines. Se encuentran desde el Sur de América del Norte (México) hasta América del Sur. Brasil es el campeón, porque tiene representantes de todos los géneros y el mayor número de especies, en un total de 13.
Las principales características de esas especies son tener una cabeza ancha y robusta donde se apoya un pico fuerte, alto y curvo especializado en quebrar y descascarar semillas. Para ayudar en la manipulación de esas semillas, ellos también tienen una musculatura en la mandíbula y en la lengua muy desarrollada. Tienen patas cortas, pero que se articulan muy bien, que además de sustentar el cuerpo de los animales, ayudan a manipular los alimentos que consumen. Tanto los machos como las hembras tienen lindos plumajes con colores exuberantes, que les dan una belleza inigualable. Usualmente los sexos son muy parecidos.
Se dice que los guacamayos del continente americano hacen mucho ruido y son extremadamente inteligentes. Distinguir los gritos de las diversas especies requiere una práctica constante y de mucho tiempo, y ciertas voces pueden servir incluso para identificarlas, cuando se las escucha. Como sus primos papagayos, estas aves, principalmente algunos individuos, también aprenden a pronunciar palabras, a imitar músicas, toser, reír, etc., con perfección, lo que les da la posición de compañeras favoritas del hombre, incluso porque se amansan perfectamente. Buscan su alimento tanto en las copas de los árboles más altos, como en ciertos arbustos fructíferos. Subiendo por los ramos utilizan el pico como una tercera pata y usan las patas para sostener la comida, llevándola a la boca. Les gustan las semillas y no la pulpa de las frutas.
Tienen un vuelo un tanto pesado cuanto al ritmo de los golpes de las alas, sin embargo son capaces de describir curvas cerradas y dejarse caer perpendicularmente girando para alcanzar una percha en la copa de un árbol. La mejor defensa que tienen es quedarse calladas e inmóviles, y para dormir se reúnen en bandos, los cuales se segregan, al no asociarse a otros grupos, ni siquiera a los de la propia especie.
Viven rigurosamente en parejas que, por lo que se sabe, permanecen unidas durante toda la vida. Los compañeros son asiduos en sus galanteos, arreglando mutuamente el plumaje, intercambiando caricias boca abajo, llegando incluso a lamerle la faz a la pareja. Nidifican en troncos huecos y aprovechan las hendiduras formadas por la descomposición de algunos terrenos. Al nacer, después de un período de embarazo de aproximadamente un mes, los cachorros son prontamente alimentados por los padres que regurgitan una especie de papilla en sus picos.
El gran aprecio gozado por los psitácidos americanos desde el descubrimiento del Nuevo Mundo trasparece por el hecho de servir de motivos artísticos, ya desde temprano, figurando en innumerables obras de arte por toda Europa. Además del valor decorativo que sus plumas tienen para los aborígenes, estas especies también se usan en la alimentación de algunas tribus.
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Fuentes
SICK, Helmut. 1997. Ornitologia Brasileira. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2 ed. 1997.
Projeto Arara-azul. Disponível em: http://www.projetoararaazul.org.br - Acesso em: 29 jul. 2009.



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