Aldea de Trumai
Historia
Trumai es la capital de los muras. Esta enorme aldea es importante para su pueblo por muchos motivos. Algunos rituales, sólo se hacen allí y con la presencia de hechiceros, del chamán y del Señor de la Aldea.
Famosa también por sus fiestas, Trumai es la sede del mayor evento de los muras; la fiesta milenaria de Mura. Este evento es una gran celebración a la vida. Su nombre no tiene relación con una fecha exacta, pues no hay un conteo preciso del tiempo en Mura, y sí con una idea de cuando la festividad sucedió por primera vez.
En la feria, se pueden encontrar los más diversos tipos de atracciones. Las personas negocian comida, bebidas diversas, objetos de arte, vestimentas, artesanías, etc. Presentaciones de capoeira, danza, música y magia son comunes como forma de atraer y entretener al público.
Los aldeanos consideran una honra participar de cualquiera de estas atracciones. Luego, todos se esfuerzan en sus entrenamientos o ensayos para tener la posibilidad de mostrar sus talentos.
Estructura física
Trumai es una aldea distribuida de manera inteligente, que tiene conocimientos generados antes de la separación de los pueblos, pero sin perder el aspecto de población indígena.
Ciertamente sería un gran retroceso si el pueblo abdicara de los conocimientos de ingeniería que tiene y volviera a construir viviendas de paja. Asimismo, la voluntad de los aldeanos era la de vivir en construcciones naturales, como chozas. Entonces la solución fue cultivar frutos, tratándolos mágicamente, para que ellos tuvieran resistencia y tamaño suficientes para servir como vivienda.
Nada es más alto que las copas de los árboles; no hay vallas entre las chozas u otros elementos que recuerden grandes ciudades.
Algunas “construcciones” se destacan por su tamaño, siempre horizontal, como las escuelas, pero siempre con el mismo formato. La choza del Señor de la Aldea es grande y ornamentada, como también la del chamán y la del Jefe de la Guerra. El cuartel y las chozas de los hechiceros también son diferentes del resto.
Descripción
Trumai y sus aldeanos no reniegan su pasado o abdican de los conocimientos adquiridos en la época en que la tecnología era aceptada. Lo que los muras hacen es utilizarlos para facilitar el día a día. Pero eso se hace sin dejarse corromper por la ambición y sin olvidar sus raíces y creencias.
Por eso, los muras no construyen edificios. Ningún aldeano o Señor de la Aldea concordaría en cortar un único árbol para erguir una construcción monstruosa simplemente para “apilar” personas.
En Trumai hay escuelas que instruyen y alfabetizan a los aldeanos, preparándolos para asumir alguna responsabilidad en la subsistencia de la aldea. Si se necesita algún tipo de energía, esta se obtiene mágicamente, evitando cualquier riesgo de daños al ambiente.
Asimismo, la alusión a la tecnología tiene límites. No hay vehículos, carreteras o aceras en Trumai. Los aldeanos transitan por la tierra batida.
En el centro de la aldea hay un claro, con espacio para una enorme hoguera en el medio, donde se realizan los más diversos eventos. Desde fiestas y conmemoraciones de cumpleaños importantes, hasta rituales o ceremonias.
Como es habitual en cualquier aldea indígena, todas las personas trabajan. Mujeres, hombres, niños; todos tienen sus obligaciones. Hay algunos cargos más reconocidos que otros, pero jamás se olvida la importancia de la colectividad.



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